

"Había una vez una pequeña niña, que se dedicaba a buscar historias"
Artemisa y Apolo
En su búsqueda, pasó por grecia, donde los mitos de los dioses abundaban, pero todos ya nos sabemos esas historias, aunque en una calle se encontró con un señor barbudo, viejo y canoso, el cual le contó un mito que nunca a salido de grecia, era una historia que nunca contaban, ya que los historiadores olvidaron ponerla en sus libros.
"Artemisa ayudó a la creación de la noche, primero tiro tinta negra justo en el centro del cielo y con ayuda de los dioses del viento formados por Bóreas (norte), Noto (sur), Céfiro (oeste) y Euro (este) lograron expandir aquella tinta, en ese entonces solo se escuchaban los sonidos del viento, y nada se veía, era profunda oscuridad.
La oscuridad hacía estragos, nadie podía ver ya que todo estaba en penumbra, así que Artemis decidió pedirle a su hermano gemelo Apolo que pusiera la luz en su oscuridad.
Utilizó un pequeño pincel perfectamente delgado como para agregar luz, solo la necesaria, hizo pequeños puntos en cada rincón; Artemisa quedó fascinada por el trabajo de su hermano pero seguía estando demasiado oscuro, así que le pidió a Apolo una cosa más, dibuja un circulo grande de luz, que brille, pero que no segué.
Apolo se demoró 3 días en cada detalle para hacer una perfecta luz, años después un pequeño bebé, abrió los ojos y vio la brillante luz del cielo, y la llamo Luna, aquella bebé se convirtió en la Diosa Selene, dueña de la luna, por su conexión y atracción hacia ella".
La pequeña escribía con felicidad la historia que aquel señor le había contado, y al terminar salió de la calle, pero volvió a donde el señor minutos después ya que se le había olvidado su preciada pluma, pero aquel señor ya no estaba, solo quedo una nota y una cadena que tenia un dije de una luna, la pequeña agarro la nota que decía:
"recuerda que la luna brilla, recuerda que las estrellas siempre están ahí, recuerdame a mi y recuerda mi historia".